viernes, 13 de julio de 2007

Ángeles tristes







A vosotros…Ángeles tristes.
Con coraza de acero e interior de cálido fuego.
A vosotros
Que no os queréis, a vosotros, que os consideráis escoria.
¿Cómo podría deciros que os necesitamos?
¿Cómo podría deciros que sin vuestra ternura nada es igual?
Si este puto mundo funciona es por vosotros, por vuestro desinterés y entrega. Y si el resto de los mortales podemos presumir de algo es de ser o haber sido en algún momento centro de vuestra atención.
No se si habrá llegado la hora… pero el día que os reclame el Gran Hacedor a su servicio, perderemos lo que de humanos nos quede.
Ángeles tristes…¿dónde se va vuestra alma cuando no os fijáis en nosotros?, ¿dónde vivís?... en el mar?...en una cueva helada de la Alcazaba?
Ángeles tristes
Mis Ángeles tristes

domingo, 8 de julio de 2007

A vueltas con Franco Batiatto


“Una vieja de Madrid
con un sombrero, un paraguas
de papel de arroz y caña de bambú…”
Mientras Batiatto va desgranado sus letras, fuera sopla un viento que lo va secando todo; el típico viento de julio que se va llevando la última humedad de la mañana y nos deja sumidos en un “no moverse” para no hacerse notar y poder pasar desapercibido para el calor que nos está acechando. Y de nuevo los sonidos de caparazones de insectos y el retumbar de las cigarras y ese silencio tremendo de los domingos por la tarde.
Battiato sigue cantando y uno se va sumiendo cada vez más en otros tiempos
“…busco un centro de gravedad permanente
que no varíe lo que ahora pienso
de las cosas de la gente…”
Y pienso si realmente, a estas alturas de la película, lo he encontrado. Odio terriblemente esta situación. Hace días me consideraba el ser más seguro del mundo (por mi edad debería serlo) y hoy… escuchando al Batiatto me dan ganas de salir corriendo por si aún tuviera tiempo de tomar el tren para Tozeur y perderme definitivamente en el mal de África que me inmunice contra el tedio y este terrible…tremendo calor.