sábado, 11 de agosto de 2007

Vivir

Sentirse vivo. Sentir cualquier partícula de dolor, en cualquier lugar del cuerpo.
Escuchar el Fishermans Blues y notar como se te eriza el vello en las espaldas y sentir la necesidar de salir volando donde sea.
Sentirse libre, no importa las tareas que te esperan mañana para joderte la existencia, en estos momentos no existen... no se saldrán con la suya. Estoy vivo y nadie puede conmigo. De pronto me he convertido en un semidios y no hay nada que me haga poner pié en tierra.
Debería ser esta la consecuencia normal de la existencia y no el resultado de la ingestión de unos cuantos centílitros de Brugal.